Vino tánico

Un vino tánico, o astringente, o que tiene mucha madera –términos sinónimos- es aquel en el que hay demasiada presencia del tanino en el sabor. Hablamos por tanto de una característica que se refiere al gusto. El tanino es un elemento natural que se encuentra fundamentalmente en la pepita, en la piel de la uva y en el raspón que sujeta los racimos. También está en la madera de las barricas donde se envejece o se fermenta el vino.

El sabor que da el tanino es áspero, agresivo, y solo cuando el vino está bien integrado y ese tanino se suaviza, es compensado con la fruta y otros matices, se vuelve agradable al gusto. Esta tanicidad excesiva suele ser consecuencia de haber tenido el vino demasiado tiempo en una barrica nueva, o que la madera de la barrica es muy agresiva e invade demasiado los sabores de la uva, en ese intercambio que se produce entre el mosto y el interior de las barricas.

El sabor que da el tanino es áspero, agresivo, y solo cuando el vino está bien integrado y ese tanino se suaviza, es compensado con la fruta y otros matices, se vuelve agradable al gusto.

En más de una ocasión los expertos –entre ellos el estadounidense Robert Parker, principal referencia del vino a nivel mundial- han criticado el exceso de madera de muchos vinos españoles. Los catadores muy expertos son capaces de distinguir si la tanicidad del vino proviene de las características de la uva o del aporte de la barrica, pero es un ejercicio de máxima dificultad.

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