¿Sobremadurez sí o no?

La golosidad es una virtud en el vino, decíamos. “En boca aparecen los frutos negros” solemos leer o escuchar, cuando predominan los sabores maduros. Es -continuamos con la metáfora de la zarza silvestre- comer una mora cuando hace pocos días que se ha puesto negra. Perfecto. En cambio en elsaUcacorchos nos gusta poco la sobremaduración, que sería dejar la mora en el arbusto unos días más, hasta que el fruto empieza a estar blando. Ciertamente está muy dulce, pero se pierden otros matices. Podemos decir que se pierde el equilibrio, y eso luego –si nos vamos a la uva- se refleja en el vino.

Podemos decir que se pierde el equilibrio, y eso luego –si nos vamos a la uva- se refleja en el vino.

Se puso muy de moda hace unos años la sobremadurez, esos vinos alcohólicos en la mayoría de los casos, con matices pasificados –de la uva muy madura- que hacen perder la personalidad del terroir y la casta: es difícil distinguir de qué zona o país es el vino que tomas. ¿Cómo identifico un vino sobremaduro? Nos deja la boca como si hubiéramos tomado una chuchería, impregnada de dulzor. Muchos de estos vinos son demasiado pesados y suelen estar cortos de acidez. Además–muy importante- tienen poca longevidad. En elsaUcacorchos nos gusta la sobremadurez pero en los vinos dulces. Aunque, como siempre, para gustos…

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