¿Champagne viejo?

¡Claro que sí!

¿Champagne viejo?

Otra leyenda urbana: el champagne hay que tomarlo en uno o dos años.

Nada de eso. Primero, porque los vinos blancos aguantan tanto o más que los tintos, en contra de lo que piensa la mayoría. Segundo, porque el champagne está hecho en muchos casos con vinos de base de larga crianza. Y tercero y más importante, porque las variedades con las que se hace el champagne -básicamente, chardonnay, pinot noir y pinot meunier- tienen una marcada acidez que es lo que da longevidad al vino. A esto hay que añadir los controles de calidad en la zona, que dificultan las producciones masivas y el exceso de rendimiento en las cepas, característica también clave para que los vinos envejezcan bien.
Una vez dicho esto, ¿cuánto hay que dejar un champagne? Lo primero en lo que debemos fijarnos es en la fecha de degollado, que viene en la etiqueta trasera casi siempre, y no tanto en la añada del champagne -en el caso de que la tenga, que sea milesimé-. A partir de la fecha de degollado, si queremos que el champagne sea más vivaz, con más nervio, podemos tomarlo entre 5 y 8 años después, y si preferimos sabores más maduros, entre 8 y 15 años. Si ya hemos bebido mucho champagne y sabemos el riesgo que supone -pero también el enorme placer que nos puede proporcionar un champagne muy viejo-, los tomaremos con 15 años más de la fecha de degüello.

Recommend
  • Facebook
  • Twitter
  • Google +
  • LinkedIN
  • Pinterest
Share
Tagged in
Leave a reply