Un universo aparte
Lo que hay que saber

de la D.O Champagne

Las uvas

Aunque predominan tres, son siete las uvas admitidas en la D.O. Champagne.

Pinot Noir. Una de las dos uvas tintas de champagne y la más extendida, ocupa casi el 40% del viñedo. Es también la uva tinta por excelencia en Borgoña. Aporta a los vinos estructura, longevidad y unos sabores más maduros que el resto de las castas. Si el champagne está hecho solo con esta uva, se le llama blanc de noirs.

Pinot Meunier, uva también tinta, ocupa el 33 % del viñedo. Da sabores/aromas a fruta y florales. No es demasiado valorada pero algunas de las grandes maison -como Krug- la utilizan bastante. Son muy poco habituales los champagnes 100% pinot meunier.

Chardonnay, supone el 28 % del viñedo y está asociada a los suelos calcáreos, de tiza. Es toda una experiencia ir a una bodega de champagne, bajar a la cava subterránea, y oler y tocar las paredes blancas que recuerdan a las tizas que se utilizan para escribir en las pizarras de los colegios. Aporta a los vinos elegancia, acidez -sinónimo de longevidad- y toques minerales. También comparte su fama con Borgoña. Si el champagne está hecho con el 100% de uvas chardonnay, se le llama blanc de blancs.

Las otras cuatro variedades son Pinot Blanc, Pinot Gris, Arbanne y Petit Meslier todas ellas blancas. Han perdido peso con el paso del tiempo y no llegan entre todas al 1%,

Pinot Noir

Pinot Meunier

Chardonnay

Pinot Blanc

Pinot Gris

Arbanne

Petit Meslier

las que sí y las que no

Las copas
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Copa chata

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Copa flauta

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Copa especial

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Copa Burdeos

Vamos de abajo arriba, de menos a más.

Copa chata. De las películas de los años…, cuando se bebía con guantes. Prohibida, es una matachampagnes.

Copa de flauta. Seguramente sea la más utilizada en el mundo, sobre todo para celebraciones y demás. Es una copa de divertimento, hace que la burbuja dure mucho y que el champagne, al entrar en la boca, provoque un cosquilleo agradable. La utilizaremos… si no queda más remedio.

Copa especial de champagne. A partir de ahora, las dos que siguen son recomendables. Si nos gusta que se note maás el carbónico, la burbuja, debemos elegir este tipo de copa. Recientemente Riedel, una de las marcas más importantes del mundo, ha sacado un nuevo modelo específico de champagne, laque mostramos en la tercera imagen de arriba. Esta variedad de copa concentra bastante los aromas y sabores, con buen equilibrio entre acidez y burbuja. Las hay de distintos tamaños y capacidades.

Copa de Burdeos. Recomendada especialmente para quienes busquen los grandes vinos que se esconden debajo de las burbujas del champagne. En esta copa el carbónico casi desaparece, y lo hace en poco tiempo. Es la mejor de todas para percibir aromas, se puede agitar el vino según convenga. Recomendamos muy especialmente un experimento con esta copa: cuando casi no quede champagne, olerla. Se perciben con mucha nitidez todos los aromas, más que cuando la copa tiene líquido.

ojo con el frío excesivo

La temperatura
LSA-Madrid-Champagne-Bucket

Ya hemos dicho que una de las hipótesis de partida innegociables para elsaUcacorchos es no tomar el champagne demasiado frío. Los sabores y muchos aromas se anulan, y el champagne es una bebida demasiado valiosa para quitar la sed. Pero vayamos mas allá. El frío –menos de 11-12 grados-  tiene otros dos efectos negativos: hace que el carbónico –la burbuja- se revolucione y marca bastante la acidez respecto a otras características de la bebida. En resumen, el champagne se desequilibra. En cambio, si vamos al otro extremo –un mas caliente, 14-15 grados- estos problemas no se producen y, además, aparecen sabores de fruta blanca madura, pastelería y frutos secos que son agradables. Efectivamente el trago se hace más corto, apetece beber menos cantidad, pero ya sabemos que si leéis esto es porque respetáis el champagne y queréis tomarlo con moderación, la primera regla de oro de elsaUcorchos.

¡claro que sí!

¿Champagne viejo?

Otra leyenda urbana: el champagne hay que tomarlo en uno o dos años.

Nada de eso. Primero, porque los vinos blancos aguantan tanto o más que los tintos, en contra de lo que piensa la mayoría. Segundo, porque el champagne está hecho en muchos casos con vinos de base de larga crianza. Y tercero y más importante, porque las variedades con las que se hace el champagne -básicamente, chardonnay, pinot noir y pinot meunier- tienen una marcada acidez que es lo que da longevidad al vino. A esto hay que añadir los controles de calidad en la zona, que dificultan las producciones masivas y el exceso de rendimiento en las cepas, característica también clave para que los vinos envejezcan bien.
Una vez dicho esto, ¿cuánto hay que dejar un champagne? Lo primero en lo que debemos fijarnos es en la fecha de degollado, que viene en la etiqueta trasera casi siempre, y no tanto en la añada del champagne -en el caso de que la tenga, que sea milesimé-. A partir de la fecha de degollado, si queremos que el champagne sea más vivaz, con más nervio, podemos tomarlo entre 5 y 8 años después, y si preferimos sabores más maduros, entre 8 y 15 años. Si ya hemos bebido mucho champagne y sabemos el riesgo que supone -pero también el enorme placer que nos puede proporcionar un champagne muy viejo-, los tomaremos con 15 años más de la fecha de degüello.